La alfombra 33, de Eustaquio Bello y colaboradores, es el corrido que actualmente ocupa la mayor parte de la calle Tomás Pérez, que baja desde la Plaza del Ayuntamiento hasta la Iglesia de la Concepción. Lleva el nombre de Eustaquio Bello, apasionado de las Alfombras, durante más de 40 años implicado en la celebración de la Infraoctava del Corpus Christi, junto con numerosos colaboradores.
Los treinta y cinco metros de la alfombra se cubren cada junio con brezo y flores formando un tapiz de cinco o seis elementos que se repiten gracias a los moldes en madera y metal, que permiten colocar los pétalos u hojas con seguridad. La precisión llega de la mano de quienes afinan la colocación del color y perfilan con el preciado brezo negro, que marca el volumen final de la forma. Este corrido se caracteriza por el trabajo coral de su equipo, con villeros de todas las edades que esperan emocionados el encuentro en la calle de cada jueves de las Alfombras.
El jueves de las alfombras es nuestro día grande en las fiestas patronales, donde el trabajo se inicia con el diseño y el cálculode las superficies que se hacen molde gracias a la labor del equipo de Canaragua. Pero la ilusión de los preparativos deja paso al grupo de alfombristas, que sentimos que somos parte de una cadena, nos distribuimos las tareas y entre todos sacamos adelante el diseño, pero también somos parte de una cadena en la historia de esta fiesta. Nuestra misión es enseñar, transmitir la ilusión que sentimos a nuestros niños y niñas, a nuestros jóvenes que son quienes nos sustituirán un día en esta tarea. Hasta entonces cada año volvemos a unirnos con devoción hacia la magia de este día, a la fiesta de los sentidos que supone vivir nuestra alfombra desde dentro con el aroma de las flores, el sonido de las campanas y los colores del trazado que se van desplegando por toda la calle.
El diseño de nuestra zaragata suele inspirarse en elementos del patrimonio artístico de Canarias. Este año nuestra mirada ha viajado lejos, al otro lado del océano Atlántico. La histórica visita del papa León XIV a Tenerife nos llevó a buscar motivos para nuestra alfombra en el arte prehispánico de Perú, donde pasó parte de su trayectoria como misionero y como obispo. El diseño final toma como referencia un friso restaurado de la Huaca de la Luna, complejo arqueológico situado en el Valle de Moche, en la costa norte de Perú, al sur de la ciudad de Trujillo.

Historia
Los treinta y cinco metros de la alfombra se cubren cada junio con brezo y flores formando un tapiz de cinco o seis elementos que se repiten gracias a los moldes en madera y metal, que permiten colocar los pétalos u hojas con seguridad. La precisión llega de la mano de quienes afinan la colocación del color y perfilan con el preciado brezo negro, que marca el volumen final de la forma. Este corrido se caracteriza por el trabajo coral de su equipo, con villeros de todas las edades que esperan emocionados el encuentro en la calle de cada jueves de las Alfombras.
